La ética existencial y ambiental se instituye para que las personas adquieran la capacidad de:
Preparar, formular y gestionar proyectos orientados a la conservación y cuidado del medio ambiente en cualquier localidad, con especial énfasis en el contexto donde se desempeñan y áreas geográficas vecinas.
Preparar, formular y gestionar proyectos de desarrollo comunitario que orientados a fomentar la cultura, la educación, el bienestar, la salud, la convivencia, la recreación y el mejoramiento económico permitan la construcción de tejido social y fortalecimiento de sus comunidades y en áreas geográficas vecinas.
Fomentar el turismo ecológico y espiritual, apoyar su desarrollo y prestar aquellos servicios que faciliten su consolidación, como opción para la sensibilización y movilización para la conservación del ambiente, el intercambio cultural y la práctica de disciplinas orientadas a la recreación, cuidado de la salud física, emocional y mental y la armonía interior.
Desarrollar escuelas de formación que a través de talleres, cursos, seminarios, diplomados y con los más pertinentes enfoques pedagógicos, desarrollen habilidades, fomenten actitudes y configuren competencias en campos como la gestión ambiental, la preservación de la salud, la recreación, la convivencia, el crecimiento personal y demás temas afines.
Emprender esfuerzos empresariales orientados a la consolidación de negocios relacionados con la fabricación y venta de productos y servicios propios al mejoramiento de la calidad de vida de las personas, especialmente en cuanto lo que tiene que ver con su salud física, emocional y mental.